¿Cómo actuar ante la presión arterial baja? Guía práctica
Descubre cómo actuar ante la presión arterial baja y cómo Adeslas te ayuda con acceso a especialistas, atención personalizada y cobertura médica completa.
Área de Salud
Equipo de Redacción
miércoles 17 de septiembre
La presión arterial baja, conocida como hipotensión, es una condición en la que la fuerza con la que la sangre circula por las arterias es menor de lo habitual. En muchos casos, la presión arterial baja no representa un problema grave e incluso puede ser beneficiosa. Sin embargo, en determinadas situaciones puede poner en riesgo la salud y requerir atención médica.
En esta guía te explicamos cómo actuar ante la presión arterial baja. Además, con Adeslas puedes acceder fácilmente a especialistas y tratamientos para mantener un control adecuado.
¿Cuándo se considera que la presión arterial es baja?
Se considera que la presión arterial es baja cuando los valores se sitúan por debajo de 90/60 mm Hg. Esto significa que la sangre circula con menos fuerza de lo habitual, lo que puede dificultar que los órganos reciban suficiente oxígeno y nutrientes.
La hipotensión arterial se considera un problema cuando provoca síntomas que afectan a la calidad de vida o cuando se produce una caída repentina en los valores, lo que puede requerir atención médica.
Causas más frecuentes de la hipotensión
- La deshidratación. La falta de líquidos puede provocar una caída de la presión arterial.
- Los cambios bruscos de postura. Levantarse rápidamente puede causar hipotensión ortostática, una disminución temporal de la presión al cambiar de posición.
- Problemas cardíacos. Enfermedades que dificultan el bombeo adecuado de la sangre, como insuficiencia cardíaca o arritmias, entre otras.
- El embarazo. Especialmente durante el primer y segundo trimestre.
- El uso de cierto tipo de medicamentos. Por ejemplo, diuréticos o antidepresivos.
- Infecciones graves. Pueden causar una caída brusca conocida como shock séptico.
- La pérdida de sangre por hemorragias.
- Problemas endocrinos. Por ejemplo, el hipotiroidismo o la insuficiencia suprarrenal.
- Deficiencias nutricionales. Como la falta de vitamina B12, folato o hierro.
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Síntomas frecuentes de la presión arterial baja
Reconocer estos síntomas es esencial para actuar a tiempo y evitar complicaciones:
- Mareos o sensación de inestabilidad.
- Desmayos. La falta de riego sanguíneo puede provocar la pérdida temporal del conocimiento.
- Visión borrosa o doble.
- Debilidad o fatiga.
- Náuseas o malestar estomacal.
- Palidez o piel fría y húmeda.
- Confusión o dificultad para concentrarse.
¿Cómo actuar ante un caso de hipotensión?
- Sentarse o tumbarse de inmediato para evitar caídas y lesiones.
- Elevar las piernas por encima del nivel del corazón para facilitar el retorno de la sangre al cerebro.
- Aflojar la ropa ajustada para mejorar la circulación sanguínea.
- Ofrecer agua si la persona está consciente, para ayudar a la rehidratación.
- Ventilar el ambiente para asegurarse de que la persona se recupere más rápidamente.
- No levantar a la persona bruscamente, es mejor esperar a que se recupere antes.
¿Cuándo buscar ayuda médica urgente?
- Si la persona no recupera la consciencia rápidamente.
- Si presenta dolor en el pecho, dificultad para respirar o presenta síntomas más graves.
- Si los episodios de hipotensión son frecuentes.
- Si hay sospechas de que algún fármaco podría estar causando la hipotensión.
- Si los síntomas son persistentes o empeoran con el tiempo.
Consejos para prevenir la presión arterial baja
- Mantén una buena hidratación. Beber suficiente agua ayuda a mantener el volumen sanguíneo.
- Evita movimientos bruscos.
- Opta por comidas más pequeñas. Consumir porciones pequeñas varias veces al día previene caídas de presión después de comer.
- Abstente de consumir alcohol.
- Utiliza medias de compresión. Esto evitará la acumulación de sangre en las piernas.
- Haz ejercicio moderado regularmente.
- No te expongas prolongadamente al sol.
¿Cómo puede ayudarte Adeslas?
Contar con un seguro de Adeslas te ofrece tranquilidad y acceso rápido a atención médica.
- Acceso a un cuadro médico de especialistas. Puedes consultar con médicos generales, cardiólogos y otros especialistas para obtener un diagnóstico adecuado o un seguimiento personalizado.
- Pruebas diagnósticas incluidas. Como analíticas, electrocardiogramas y monitorización de la presión arterial.
- Atención de urgencias. Ante un episodio grave puedes acudir a los servicios de urgencias de la red Adeslas.
- Hospitalización y tratamiento. Muchas pólizas ofrecen cobertura para estos servicios.
- Programas de prevención y seguimiento. Adeslas incluye chequeos médicos anuales y programas para el control y prevención de problemas de salud.
Recuerda consultar tu póliza, ya que las coberturas pueden variar en función de cada seguro. Así te aseguras de conocer en detalle los servicios a los que puedes acceder y aprovechar al máximo los beneficios de tu seguro de salud.
*Aviso: este artículo es meramente informativo. Para contratar o recibir asesoramiento, contacta con nuestros gestores sin compromiso.